Como todo buen ciudadano dejando todo para lo ultimo
Todas las personas hemos tenido problemas al postergar lo que podemos hacer hoy por que tenemos pereza, por que tenemos un juego nuevo, sea cual sea el motivo todos lo hemos hecho y nos hemos arrepentido en algun momento prometiendonos no volver a hacerlo.
Estas tareas, labores , o cosas por hacer se amontonan dia a dia, se olvidan y cinco minutos antes de entregarlas nos acordamos o creemos que lo podemos hacer.
“Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy." Esta frase famosa se atribuye al estadista estadounidense Thomas Jefferson, y es una norma que le debe haber servido, ya que entre sus logros se encuentran haber escrito la Declaración de la independencia de su país, y haber sido gobernador, vicepresidente y el tercer presidente de Estados Unidos.
Pero, si bien el consejo de Jefferson es muy bueno, resulta difícil seguirlo en este mundo con tanto apuro y tantas tareas por realizar. Hacemos malabares con tantas obligaciones que nos resulta tentador postergarlas hasta último momento a fin de poder mantener el ritmo del trabajo y no volvernos locos. No obstante, esto puede generar aún más nerviosismo innecesario si se hace costumbre, por lo que aquí presentamos algunas maneras de terminar con este hábito.
1. Cuando pueda, no haga varias tareas a la vez
Al hacerlo, es fácil perder registro de lo que se está haciendo y acabar con las tareas hechas por la mitad. Trate de concentrarse en una tarea a la vez hasta finalizarla y pasar a la siguiente: así no tendrá excusas para dejar algo sin finalizar a lo que deberá regresar más tarde.
2. Modifique su entorno para eliminar las distracciones
El correo electrónico, el teléfono y las charlas de colegas son excusas convenientes para no trabajar. Es tan fácil decir "bueno, lo hago apenas termino de escribir este mensaje" y postergar la tarea que debía cumplirse. Reduzca al mínimo las distracciones: sólo ejecute las aplicaciones que debe usar para completar la tarea, aíslese de las conversaciones y apague el teléfono. Incluso cierre el cliente de correo electrónico si esto lo ayuda a concentrarse.
3. Póngase plazos
Somos muchos quienes postergamos las tareas desagradables... está en la naturaleza del ser humano. Para sobrellevar mejor las obligaciones aburridas, decida que las va a hacer por un determinado tiempo: digamos, diez o quince minutos. Una vez transcurridos, si desea detenerse puede hacerlo. Lo interesante es que, si se permite detenerse tras diez minutos, quizás vea que el ritmo que trae lo impulse a seguir trabajando.
4. Prémiese
Busque razones para motivarse y realizar las tareas. Decida que, si completa la tarea, puede salir a comer con los colegas. O defina espacios de una hora en los que se concentrará por completo en el trabajo, seguidos de quince minutos para tomarse un té. No hace falta que la recompensa sea grande; es apenas algo para motivarse. Hasta puede pensar en el alivio que se siente al cumplir con las obligaciones: eso solo ya suele ser una recompensa.
5. Hágalo lo más simple posible
Al comenzar una tarea que se venía postergando, lo más importante es comenzar. No preste atención a los detalles desde el comienzo, sólo concéntrese en empezar. Por ejemplo, si debe preparar un informe, comience escribiendo los puntos más importantes. No se preocupe de darles el formato correcto ni hallar las palabras adecuadas: simplemente escríbalos. Ésta es una manera de comenzar que genera mucha menos tensión e intimidación, en especial para los proyectos más grandes y complejos.
Si bien el hábito de postergar las obligaciones es difícil de interrumpir, las estrategias mencionadas pueden ayudarlo a mantener el ritmo de trabajo. Y no olvide tratarse bien. Quien trabaja mucho merece descanso: no se pase de la raya y termine perdiendo la razón por el trabajo.
Y el consejo principal que doy es no hagan las cosas de poco y de mala gana haganlas con el corrazon aunque sean dificiles.
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