Este molusco que puede llegar a medir hasta un metro de largo, es un alimento a tener muy en cuenta por su escaso valor calórico y porque es una fuente de nutrientes importantes para la salud.

Debido a su altor porcentaje en agua y a su escaso aporte en grasas, una ración individual de pulpo sólo aporta 105 kcal, las mismas que un yogur entero azucarado. Si los aliñas con una cucharada de aceite de oliva y lo acompañas de una patata cocida, el plato proporcionará unas 300 kcal.


En comparación con otros moluscos y pescados, el pulpo destaca por su alto contenido en zinc. Este mineral es de vital importancia en el mantenimiento de las defensas y en la cicatrización de las heridas. También participa en el desarrollo y el crecimiento de los órganos sexuales, motivo por el que es un alimento beneficioso en la dieta de los niños y adolescentes.

Igualar el contenido en la niacina del pescado azul es otra de las virtudes del pulpo. Esta vitamina juega un papel importante en la producción de energía y participa en el buen mantenimiento de la piel.

La carne del pulpo es de difícil digestión. Para facilitar este proceso, es aconsejable hervirlo con laurel o condimentarlo con pimentón. Tanto uno como otro aumentarán, la producción de jugos digestivos en el estómago.

La clave para que la carne del puse se ablande es congelarlo un día, como mínimo y descongelarlo en la nevera doce horas antes de su cocción. Para cocinarlo, pon agua sin sal a hervir y cuando llegue a ebullición, mete y saco el pulpo tres veces consecutivas. Así, conseguirás que no se le desprenda la piel. Una vez que el agua vuelva a hervir, baja el fuego.

Como data destacar que el pulpo en comparación con otros moluscos y mariscos, el contenido en colesterol es relativamente bajo. Debido a su aporte en sodio, pero se desaconseja en caso de hipertensión.