Destacados seguidores abandonan a Chávez

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Alberto Muller Rojas, general retirado y vicepresidente del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela, ha renunciado a su cargo y a la política activa alegando estar "cansado de ver más de lo mismo".






















En entrevista que concedió a un diario local, y que anunció como cierre de sus declaraciones públicas, el general y profesor de ciencias políticas, de 75 años, deploró que el presidente Hugo Chávez, a quien considera rodeado por "un nido de alacranes", pase meses sin recibirle o consultarle decisiones políticas. Además, calificó de pésimo el proceso revolucionario.

El retiro de Muller Rojas siguió a la deserción de un popular gobernador regional, Henri Falcón, del Estado centro-occidental de Lara, territorio agroindustrial que marca la vida de varias provincias vecinas. Falcón renunció al Partido Socialista invocando sectarismo y falta de comunicación por parte del presidente Chávez.


El gobernador se inscribió inmediatamente en Patria Para Todos, PPT, pequeño y activo partido de cuadros que estaba aliado con Chávez. Sin embargo, el Presidente y su Partido Socialista se consideran traicionados y están a las puertas de una ruptura definitiva.

¿Se trata de personalidades que puntualmente se distancian del proyecto de Chávez o se erosiona el soporte granítico hasta ahora brindado al líder por sus seguidores? Carlos Raúl Hernández, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Central de Venezuela, cree que puede hablarse de crisis.

Según el experto, “es la expresión de una crisis interna. En el chavismo, como en todo movimiento que se va decantando de la democracia al autoritarismo, siempre ha habido desprendimientos, pero lo que ha ocurrido en estos últimos dos meses muestra que factores que están allí, sean militaristas o civilistas, de derecha o izquierda, se dan cuenta de que ese proyecto fracasó, y lo que le queda es un final que todos deseamos sea lo menos traumático posible".

El analista opina que "al proyecto de Chávez lo sigue cada vez menos gente; todas las encuestas indican que acciones como ataques a la propiedad privada, a los medios de comunicación y a los gobernadores y alcaldes electos, no tienen el apoyo de la población. El Presidente aún tiene prestigio, pero las cosas que está haciendo causan repudio. Los dirigentes chavistas lo saben y quieren sobrevivir políticamente".

El telón de fondo de estos desgajamientos del árbol chavista es que, al cabo de 11 años en la Presidencia, Chávez concentra cada vez más poder, cada vez más decisiones quedan en sus manos, y da muestras de mayor firmeza frente a quienes le cuestionan.

Pero, al mismo tiempo, Venezuela confronta situaciones duras y difíciles de atribuir a Gobiernos anteriores o a la acción de los opositores, como por ejemplo escasez de agua en las principales ciudades, racionamiento eléctrico en toda la provincia, el auge de la criminalidad, y la inflación más alta de todo el hemisferio, que se cifra entre 25 y 30 por ciento cada año, a pesar de severas medidas de control de precios, cambiario y de tarifas.

Ese clima puede hacer surgir un voto castigo, más fuerte en unas regiones que en otras, cuando el país acuda a elecciones parlamentarias el 26 de septiembre. También es posible que muchos seguidores del mandatario se abstengan de sufragar. En perspectiva, aparece la posibilidad de que la próxima Asamblea Nacional sea muy plural, con bancadas de oposición, de seguidores de Chávez y de disidentes.

En el actual Parlamento, el oficialismo ocupó todas las bancas porque la oposición se retiró en bloque de la elección efectuada en 2005, alegando falta de transparencia.

Entre la espada y la pared por la demanda de lealtad del Presidente y las quejas de una población que reclama más soluciones y menos confrontación, quizá otros dirigentes del oficialismo tomen distancia del liderazgo de Chávez, incluso sin esperar a ver los resultados de la elección de septiembre.

Para consuelo del Presidente, sin embargo, la oposición no logra todavía solventar sus dificultades para presentar candidaturas únicas en los 24 Estados o regiones del país, y si se presenta dividida, las listas del oficialismo podrían arrasar con la inmensa mayoría de los escaños.