Pablo Emilio Moncayo se reúne con su familia despues de 12 años de secuestro


El sargento del ejército Pablo Moncayo, centro. y su padre Gustavo Moncayo, izquierda, saluda a su llegada al aeropuerto Florencia al sur de Colombia el martes 30 de marzo de 2010 después que el militar fuera liberado por las FARC tras más de 12 años de cautiverio. (AP Photo/William Fernando Martinez)

El sargento colombiano Pablo Emilio Moncayo llegó libre el martes a Florencia y protagonizó un emotivo encuentro con su familia tras permanecer 12 años cautivo de la guerrilla de las FARC.
Moncayo llegó a bordo de un helicóptero militar a las 5.40 de la tarde. Había sido entregado en la jornada en las selvas colombianas a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), a la senadora Piedad Córdoba y al obispo católico Leonardo Gómez.
El suboficial fue secuestrado el 21 de diciembre de 1997 en un remoto puesto militar ubicado en el cerro de Patascoy, suroeste de Colombia, por las FARC.
Vestido con traje militar camuflado y botas negras, Moncayo descendió de la nave e hizo señas a su familia para que no corriera y luego todos se unieron en un abrazo.
Gustavo Moncayo, padre del uniformado, María Stella Cabrera, la madre, le entregaron margaritas blancas, mientras las cuatro hermanas le daban besos abrazos en medio de las sonrisas de Moncayo.
También abrazó a un montón de niños, entre ellas su hermana Laura Valentina, de seis años, y los hijos de sus hermanas mayores.
Moncayo también dirigió un saludo marcial a militares de Florencia, capital del departamento de Caquetá y a unos 380 kilómetros al suroeste de Bogotá, presentes en el aeropuerto.
El ex rehén, actualmente de 32 años, no formuló declaraciones de inmediato, pero sí saludó a la prensa desde lejos.
Córdoba dijo a los reporteros en el aeropuerto que debieron hacer dos paradas, una para esperar la entrega y la segunda donde se hizo efectiva la liberación.
Reiteró que en el primer sitio estuvieron una hora y escucharon quejas de algunos rebeldes sobre supuestos sobrevuelos. Al segundo lugar llegaron después, también en la nave, y esperaron más de una hora, mientras recibían y escuchaban un comunicado del máximo comandante de las FARC, Alfonso Cano.
El mensaje indica que “con este gesto unilateral, las FARC consideran que el camino quedó desbrozado para el inmediato canje de prisioneros de guerra como única forma viable para que sin menoscabo de integridad física regresen a la libertad los prisioneros que están en la selva, lo mismo que los guerrilleros presos en las mazmorras de Colombia y en las de Estados Unidos”.
Además hicieron un llamado internacional y a colombianos para que “se sumen voluntades y dirijan sus esfuerzos concéntricos encaminados a alcanzar el canje”.
La guerrilla agradeció al pueblo de Brasil y al presidente de ese país Luis Inacio Lula da Silva por el apoyo prestado al operativo.
La congresista y el obispo Gómez dijeron que ni se dieron cuenta de cámaras de televisión y que sólo vieron guerrilleros. Fue una referencia a una queja hecha más temprano por el gobierno del presidente Alvaro Uribe porque la televisora Telesur, con sede en Caracas, divulgó imágenes de Moncayo con la congresista en algún lugar de la selva.
La congresista dijo además que no traían ninguna carta ni prueba de supervivencia de al menos otra veintena de uniformados que siguen cautivos.
Destacó además que ya tiene en su poder las coordenadas del lugar donde le serán entregados los restos óseos del mayor Julián Guevara, muerto en cautiverio en el 2006.