Gigabyte Presenta la GeForce GT 220
Aunque los rumores venían de más lejos, después de verano nos sorprendió que NVIDIA anunciase la llegada de nuevas tarjetas gráficas con soporte DirectX 10.1, tanto por haber declarado que aportaba muy poca cosa, como para hacerlo de forma poco habitual en el lanzamiento de una nueva generación de chips gráficos, lanzando primero las tarjetas menos potentes.
Aunque pudimos comprobar que en algún caso se puede sacar provecho de DirectX 10.1, hay que reconocer que el listado de juegos es, de momento, puramente anecdótico, podría ser más largo, pero parece que la llegada de DirectX 11 hará que se desvíe la atención a esta nueva API y apenas veamos algunos títulos más que saquen provecho de esta revisión de la API de Microsoft que menos aceptación ha tenido hasta la fecha.
Se rumoreaba que incluso Diablo III y StarCraft 2 sacarían provecho de DX10.1, sin embargo aún falta suficiente tiempo para la llegada de estos títulos de peso y por lo tanto para que haya cambios en todos los aspectos, y todos sabemos que comprar hardware en previsión de algo muchas veces sale mal, un claro ejemplo es el de los primeros procesadores de 64 que hasta hace poco tiempo no han tenido un uso doméstico útil, pero podríamos hacer un listado interminable de situaciones, me suena que dijeron que Crysis se movería suave con una VGA X y ya hemos visto lo que ha pasado...
Con todo, parece que NVIDIA no tenía intención de lanzar estas tarjetas GT 210, 220 y 240 al mercado doméstico, sólo iban a ser distribuidas al mercado OEM, o eso decían los rumores, ya que no sabemos qué creer y qué no. El motivo de la existencia de estos productos en el mercado OEM respondía a el poder lanzar equipos ensamblados con el logotipo de Windows 7 Premium. Pero otro motivo y muy lógico se basa en el ahorro de costes de fabricación y a querer ganar experiencia en el proceso de migración a 40nm, así los equipos de gama baja, dónde hay que recortar costes por todos los lados, podrían lucir nuevas tarjetas gráficas con un chip de un tamaño muy pequeño, bajo consumo y poca necesidad de un sistema de refrigeración caro.
Los motivos exactos no los sabremos, pero es posible que los retrasos que ha sufrido la nueva generación de chips de NVIDIA, con el ya famoso chip Fermi, junto a la baja producción de chips a 55nm y su escaso margen de beneficio en la gama baja, forzaran a NVIDIA a cambiar de planes y a lanzar al mercado doméstico a estas tarjetas DirectX 10.1 y este sería un posible motivo para que hoy tengamos una GT 220 para probar y montada por una marca de renombre como es Gigabyte. Y no sólo eso, sino que desde su lanzamiento los fabricantes han podido jugar un poco con el PCB, sistema de refrigeración y velocidades, como es el caso que nos ocupa.
Antes de seguir tenemos que situar un poco a este producto y decir que de la generación actual es el segundo empezando por la cola, es decir, tenemos a la GT 210, 220, 240 y a las ya más conocidas y "sólo" DirectX 10, GTS 250, GTX 260, 275, 280, 285 y 295. Hay dos modelos más exclusivos para OEM que tapan algún hueco intermedio. Visto esto ya queda claro que no estamos ante una VGA de altos vuelos y es que si miramos las especificaciones básicamente rondamos un poco por encima del rendimiento de una GeForce 8600 GT o de una 9500 GT, ambas ya probadas en su día en esta web y ya por entonces, si bien resultaban una buena alternativa precio/prestaciones, no eran ningún cohete. Así que queda claro que no estamos ante una tarjeta destinada al público exigente con juegos, pero sí que podremos hacer nuestros pinitos con este tipo de programas y andamos a años luz de cualquier VGA integrada.





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