En Colombia habrá algún partido comunista y habrá habido uno que otro socialista, pero nunca ha habido un fuerte comunismo ni socialismo al igual de los que existen en países católicos como Chile o Francia, en su lugar lo que ha existido ha sido una fuerte y creciente inconformidad de siglos que cobija a colombianos de diferentes ingresos, creencias y culturas a quienes hoy llamamos la izquierda. Esta izquierda que en un país democrático funcional sería el normal partido que no es de gobierno, en Colombia se lo considera un enemigo de Colombia, eso sería como imaginar que cuando los demócratas gobiernan a los E.U. los republicanos están contra los E.U. por oponérseles y criticarlos, o viceversa. No, el partido de gobierno y la oposición son dos visiones diferentes de avanzar al país en su conjunto, es la forma cómo nos aseguramos que ningún sector de la sociedad sea ignorado. Entre demócratas y republicanos han llevado a E.U. a ser una potencia mundial, ha sido la competencia y los enfrentamientos políticos entre ambos partidos lo que ha creado esa dinámica. La posición de Colombia frente a la izquierda es divisoria y ha desperdiciado valiosos recursos humanos necesarios para la unidad nacional y el desarrollo de Colombia.

La derecha en Colombia impide que otros tomen las riendas del país, los negocios, la ciencia y hasta los cargos más pequeños solo para que sus hijos los tomen y eternicen su poder. Eso no es pensar en el beneficio de Colombia, y en el fondo es una forma muy miope de pensar en el futuro de sus propios hijos. Zánganos de vida fácil no es el carácter que queremos para nuestros hijos. Aceptar que otros saben más que ellos, que pueden hacer las cosas mejor que ellos, y que pueden rendir más que ellos es la dinámica del desarrollo. Enriquecer a Colombia intelectual, económica y políticamente es muy importante para todos y hay que lograrlo contra la maniática derecha controladora que no suelta su comando de las 24 horas diarias de nuestras vidas. Ir de caudillo en caudillo y que la derecha siga dominando como lo ha hecho hasta hoy solo construye una derecha que tendrá que vivir aislada en una fortificación que la proteja de la oposición y la violencia, en vez de enemigos, la derecha debería ver a sus errores caminando contra ellos.

El genocidio que la derecha colombiana hizo del UP es la vergüenza más grande de nuestra historia y un monumento a la torpeza y mezquindad de la derecha. La derecha creyó que de esa manera terminaban con la oposición y la democracia, sin darse cuenta que la misma estructura económico-social que defienden regenera rápidamente oposiciones cada vez más fuertes. La incapacidad de la derecha para aceptar que otros manden, que otros tengan la oportunidad de poner a funcionar ideas diferentes y su inimaginable voluntad de ayudarlos a que tengan éxito, mantiene a Colombia estancada en una incapaz y temerosa derecha que no raja ni presta el hacha.

La derecha ha fracasado porque defiende el atraso y las confusiones, la derecha tiene que aceptar a la izquierda como su oponente para trabajar por las soluciones a los problemas económicos y sociales de Colombia, porque de no hacerlo esos problemas seguirán determinando nuestros conflictos y nuestra violencia. Negar la causa de los problemas colombianos no los ha resuelto.

Si queremos ver un nuevo horizonte, tenemos que darle una oportunidad a la izquierda para que lo abra, pues, la derecha ha mostrado ser ciega e incapaz de cambiar el orden de la sociedad colombiana y por ende los beneficios que todos quieren. Colombia si puede ser Chile, pero sin la fuerza pragmática y progresista de la izquierda colombiana es imposible. Colombia necesita escuchar y trabajar con la izquierda.

Colombia necesita dejar el país en manos de la izquierda y ejercitar una oposición que no recurre a las armas o la violencia y ser capaz de regular los excesos o errores que cometa la izquierda, teniendo la seguridad que juntos pueden trabajar para resolver cualquier problema de riesgos serios que afecte a Colombia. La derecha colombiana no sabe que es sentarse junto al chofer cuando el carro está en movimiento. Tenemos una derecha viciosa que tiene la manía de ser chofer y cree que si no son ellos nadie puede manejar. Cuántos ejemplos tenemos en la vida de que cuando les damos oportunidades a otros podemos encontrar mejores conductores y que eso solo beneficia nuestro viaje, pues todos vamos en el mismo carro.

La izquierda quiere gobernar porque puede gobernar, hay que acostumbrarse a otro estilo y otra manera de pensar, eso refresca y enriquece nuestra propia experiencia. Sin esta actitud, Colombia no tiene otro camino que seguir detrás del avance latinoamericano, pero sin ningún otro futuro que el que le permitan los E.U. La derecha no ha descubierto que vivimos en un mundo global, donde a uno no le importa quien es ni de donde vienen los dirigentes, no importa si el fundador de Starbucks tiene ideas comunistas o si el fundador de Microsoft nunca terminó su educación, lo que importa es qué aportan a la economía y al desarrollo de los Estados Unidos.

La derecha colombiana es una enferma crónica de temores, incapacidades y llena de ambiciones mezquinas y miopes. Solo en los países de ese tipo de derecha la guerrilla crece silvestremente. Se ha demostrado que esa derecha tiene FARC generación tras generación. Que Colombia nunca haya tenido un presidente comunista, socialista o de izquierda dice mucho de la petrificación y el tipo decrépito de derecha que maneja a Colombia. La incapacidad de transformar sus enemigos en amigos es otro indicativo de esta derecha timorata y vergonzosa.

La izquierda no es homogénea en ningún país del mundo y la colombiana, no es una excepción. Pero si hay algo democrático en Colombia es la izquierda, porque en ella se debaten los más variados sectores de la sociedad y que hoy se reunen en el Polo Democrático Alternativo. Es el único partido donde uno encuentra católicos y ateos, pobres y ricos, blancos y negros, jóvenes y viejos, mujeres y homosexuales, etc. En ningún partido la variedad de Colombia está mejor representada que en el Polo Democrático Alternativo.

La izquierda ha dado más que suficiente ejemplo de civilidad, paciencia y razonamiento. La ética cívica la necesitan todos los colombianos. ¿Fue ético masacrar a todo un partido de oposición, la UP? No, eso no es un ejemplo de ética cívica. ¿Fue ético pagarle a sicarios y mercenarios criminales para atacar a las FARC, en lugar de que lo hicieran las Fuerzas Armadas exclusivamente, como les pertenece? No, eso no fue ético. Recurrir al crimen y la violencia como lo ha hecho la derecha colombiana no es la conducta de la gente de bien ni de alguien que tenga el mínimo respeto por la ética y la civilidad. La izquierda ha sido un ejemplo de ética y civilidad en Colombia. Con una derecha como la que existe en Colombia, toda la gente debería ser guerrillera. Pero, porque hay personas civilizadas, por eso la izquierda respeta la ley y la defiende, lucha por la justicia y la norma del derecho, el cumplimiento estricto de la democracia y el progreso equitativo y conjunto de todos los colombianos. La derecha debe aprender a disociarse del crimen que tanto la ha caracterizado a través de la historia, la derecha debe memorizar que con la violencia no se resuelven los problemas ni se quita del camino a los oponentes, y que la oposición hay que respetarla, oírla y resolver sus exigencias, si vivir en paz es algo que todos valoramos.

José María Rodríguez González
Tomado de: http://jmrg.wordpress.com/2007/03/20/la-derecha-y-la-izquierda-en-colombia/