Huila y Medellin jugaran la final del torneo Finalizacion


Era un sueño. Era la posibilidad de volver a una final, de acercarse a la séptima estrella que esperaban, como la llegada de la Navidad, cada diciembre desde hace 34 años.

Pero todo se convirtió en una pesadilla para Independiente Santa Fe, que tuvo todo en sus manos para conseguir la clasificación y convertirse en el rival del Independiente Medellín en la final del torneo Finalización, pero al final salió goleado 4-1 del estadio Guillermo Plazas Alcid.

La fiesta que esperaba en Bogotá estalló en Neiva, y no como protagonista, sino como invitado de segunda.

Los primeros minutos del partido fueron un suplicio para Santa Fe, primero en el trámite del partido, en el que Huila, cada vez que atacó, hacía temblar a la defensa visitante, y luego, en el marcador, como efecto lógico de ese dominio.

Apenas corrían cinco minutos del partido cuando Iván Velásquez, en un tiro de esquina que levanta Fram Pacheco, le metió la cabeza a un balón que peinó Ricardo Villarraga y anotó el 1-0 que mandaba al Huila a la gran final.

A partir de ese momento, no solo se veía muy superior el Huila, sino que el partido comenzaba a tener cara de goleada. Esa sensación se acrecentó a los 22 minutos, cuando los locales marcaron el segundo, después de ver un concierto de impotencia de Santa Fe, que intentó solucionar con juego fuerte su falta de fútbol para reaccionar.

Los protagonistas de la segunda anotación fueron los mismos de la primera, Pacheco, que aprovechó el hueco que dejó Villarraga para llegar al fondo y tirar un centro, y Velásquez, que volvió a meterle la cabeza al centro y comenzó su segundo festejo de la noche opita.

Santa Fe, sin embargo, encontró una gota de ilusión en la última jugada del primer tiempo, gracias a un lujo de Christiam Nazarit, que habilitó de taco a Andrés Felipe González, y a un remate del defensa para anotar su primer gol con la camiseta 'cardenal' y poner el 2-1.

En la segunda etapa, el partido fue más de lucha, de roces, que de buen fútbol. Pero ya el panorama era desolador para Santa Fe, porque Nacional, que perdía 2-0 en Ibagué, terminó ganando 3-4. Entonces, el empate que servía para ilusionar a los 'cardenales', en la práctica, le servía más a Nacional. Y estuvo muy cerca de conseguirlo, si no fuera porque Daniel Néculman, en la más clara que tuvieron en todo el partido, solo frente al portero Luis Estacio, en vez de mandar el balón al fondo del arco, lo envió afuera del Plazas Alcid.

Ya la fiesta se prendía en Neiva cuando, como se presagiaba en el primer tiempo, la victoria se transformó en goleada, con dos contragolpes letales. El primero lo concluyó el panameño Nelson Barahona, a los 41 del segundo tiempo, y el segundo, Jeison Quiñones, el reemplazo de Velásquez, a los 91. Santa Fe volvió a su pesadilla de 34 años.