BMW abandona la carrera del hidrógeno
Podemos utilizar el hidrógeno de dos formas en un automóvil. La primera es utilizarlo en una pila de combustible y hacerlo reaccionar químicamente con el oxígeno para generar vapor agua y electricidad. Es la opción que han escogido casi todos los fabricantes, pero hay una segunda vía: quemarlo en cilindros.
BMW y Mazda habían apostado por esta solución. Es decir, se trataría de usar motores de embolos (gasolina) que pudiesen funcionar tanto con el H₂ como con zumo de dinosaurio. Lo bueno es que mantiene el tacto de los coches actuales, lo malo es que es un proceso poco eficiente y los depósitos necesarios eran grandes.
Así que, en vista de cómo ha avanzado últimamente el coche eléctrico movido por baterías, BMW ha decidido abandonar la carrera del hidrógeno. Al menos eso dice el periódico alemán Handelblatt. Ven el futuro en el coche eléctrico y no en “quemar” hidrógeno dentro de cilindros, así que Mazda se queda sola.






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