Muchas veces cuando comenzamos algún proyecto bien sea laboral o personal, lo hacemos con mucho ímpetu pero a medida que pasa el tiempo y al no recibir satisfacciones inmediatas o beneficios, perdemos el interés por ese nuevo proyecto, nos desmotivamos y dejamos de ser constantes dejándolo aparcado en algún rincón.
Para ello tenemos que aprender a ser constantes y perseverantes y buscar las alternativas para conseguir la satisfacción que nos ayude a conseguirlo. Para ello quería proporcionar unas pautas a seguir y llegar a la meta, aunque es cierto que se necesita de constancia.
Primeramente tienes que marcarte un objetivo ‘claro’ a medio plazo. Intenta ser realista y elabora una visión a medio plazo, un objetivo que estés convencida lo puedes conseguir en un periodo razonable de tiempo, y ve a por él sin titubeos.
Para ir hacia ese objetivo tienes que marcar o diseñar un plan, como cuando planeamos un viaje y marcamos la ruta. Una vez lo tengas, márcate los pasos a dar, en qué orden y todas las herramientas que necesitarás para ello.
Tienes que ser consciente de las dificultades que encontrarás en el camino, ahí es precisamente donde entra a formar parte la constancia, la gran prueba de fuego, la razón por la cual tiras la toalla o sigues. Si te paras a pensar, analizar y a tomar conciencia del problema que te imposibilita para conseguir tu objetivo, pasarás la gran prueba y podrás seguir, pero si te desmotivas y piensas que no lo vas a conseguir, adiós al proyecto.
No tengas una mente fracasada, ello no existe, todo está en nuestra actitud. Piensa por ejemplo en los niños cuando comienzan andar, se cae una y otra vez, aprenden a caminar a base de caídas. Si tu proyecto te lleva a callejones sin salida a direcciones que no son las deseadas, cambia de dirección. Así hasta dar con la ruta que te llevará al objetivo, en cada ruta o carreteras sin salida, te llevarás una experiencia.
Tiene que aprender a detectar cuales son las rutas que te contradicen que te desvían, aprende a detectarlos, analízalos y decide que hacer con ellos, pero no puedes tener contradicciones ni dudas. Además las mujeres siempre nos hemos guiado por nuestra intuición, escúchala.
No te obsesiones, tómatelo con calma, sigue disfrutando del presente y el ahora a la vez que disfrutas de todo lo que te ofrece el viaje que has emprendido. Si disfrutas sin obsesiones tendrás más claridad en las ideas.
Si descubres que tu camino no es el deseado, o no es lo que querías, no te importe reconocerlo y comenzar otro proyecto, sabiendo lo que no quieres, irás descubriendo qué es lo que realmente quieres. No olvides nunca que los grandes proyectos llegan después de muchos intentos y muchos caminos rodados.
Pero siempre terminan llegando si eres constante y no tiras la toalla, si eres una mujer con proyectos con una mente positiva y emprendedora, te darás cuenta que todo es aprendizaje.





La constancia para conseguir objetivos


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